LENGUAS.E.N.S.906

Programacion escolar 2010 de la Escuela Normal Superio La Hasienda de la materia lengua castellana del grado 9-06

Huasipungo

Huasipungo

Huasipungo es una novela del escritor ecuatoriano Jorge Icaza Coronel. La historia transcurre en el Ecuador de la primera mitad del siglo XX, siendo sus personajes principales los indios de los huasipungos, que son los ranchos, propiedad de los patrones, en los que habitan estas personas. Es una de las obras más representativas de la literatura indigenista, movimiento que precedió al realismo mágico y que enfatizaba un realismo brutal, impactante y muy descarnado.

La obra obtuvo en 1934 el primer premio de novela en un concurso organizado por la Revista Americana de Buenos Aires, siendo publicado en esa ciudad por la Editorial Losada. El libro constituyó no sólo una dura crítica a la actitud de los terratenientes respecto a los indígenas, sino que, además, tuvo un enorme éxito de público y fue traducida a varios idiomas (hoy está traducida a 40 lenguas). Está considerada como la obra ecuatoriana más famosa y es una de las novelas indigenistas por excelencia. En ella se describe cómo las pequeñas propiedades que los terratenientes entregaban a los indígenas como compensación por su trabajo, que les eran robadas más tarde por los mismos terratenientes y, cuando aquéllos protestaban por el atropello, eran asesinados.

Fragmentos del libro fueron publicados en inglés en la Unión Soviética, donde fue recibido con entusiasmo. Tiempo después Icaza fue nombrado embajador ecuatoriano en ese país. La primera edición completa de Huasipungo fue traducida al inglés en 1962 por Mervyn Savill, y fue publicada en Inglaterra por Dennis Dobson. Una traducción "autorizada" fue redactada por Bernard H. Dulsey en 1964, y fue publicada el mismo año por la editorial de la Southern Illinois University de Carbondale, Illinois con el título de "The Villagers". Actualmente ha sido traducida a más de 40 idiomas.

Huasipungo es una palabra de origen quichua, cuya traducción es aproximadamente "lote de terreno", aunque su connotación subyacente implica el hecho de la hacienda parcelada con propósitos premeditados, en función de los intereses de su propietario, quien proveía (según costumbre de la época) de abastos a sus 'huasipungueros' (indígenas entregados en Encomienda, inicialmente (siglo XVI) o por costumbre establecida posteriormente) con el fin de obtener de ellos trabajo, bajo la modalidad de chantaje, sin remuneración.

Resumen de la obra Huasipungo

Alfonso Pereira debía una gran cantidad de dinero a una buena cantidad de gente por lo cual decidió aceptar una propuesta de su tío Julio Pereira de internarse en la selva para organizar una explotación de madera y para sacar adelante un proyecto que tenían en compañía de Mr. Chappy, un reconocido explotador de madera en el Ecuador. Él aceptó esta propuesta y se fue con su hija Lolita y con su esposa Blanca Chanique de Pereira, estuvieron internados por tres largos años en los cuales don Alfonso fue compasivo con sus indígenas dándoles privilegios y ayudándolos, pero después de que su familia se regresara para la ciudad, él empezó a perder la visión generosa que tenía de sus indígenas y los empezó a tratar muy mal: ya no les ayudaba, los golpeaba y violaba a las esposas de los cholos, como él los llamaba. Los hechos que son iluminados en la novela son narrados a través de diferentes puntos de vista, los cuales empezaremos a retomar para darle forma a la trama.

Los terratenientes, los jefes políticos y el cura mandaban en aquel pequeño caserío, que ponía toda su fe en la religión y todo su amor a su trabajo, así le tocara sacrificar su propia vida y la de su familia con tal de que su Dios estuviera feliz, además de su amo, ellos ponían todo de su parte para cumplir los deseos de su amo, el cual más adelante los traiciona; el señor Alfonsito como lo llamaban ellos, les mandó a construir una carretera para comunicarse con la civilización y poder hacer comercio más adelante, el proyecto comenzó a tomar forma, pero el terrateniente estaba desesperado por terminar esta obra rápido para lo cual tomó una técnica de construcción que comenzaría a cobrar vidas indígenas por lo cual le tocó empezar a entretener al pueblo con aguardiente y peleas de gallos. Ya finalizada la obra el terrateniente viajó a Quito pero su tío lo mando a que adelantara el proyecto de los estadounidenses con el cual le venderían a estos el terreno. Las hambrunas en el pueblo comenzaron a cobrar vidas y todos los indígenas estaban desesperados, llegando hasta el punto de tener que robar a los demás para poder subsistir.

Las condiciones en que vivían aquellos sujetos eran deplorables e inhumanas, los niños, como único juguete, usaban su excremento y sus orines para hacer una masa y así entretenerse, mientras sus madres eran sometidas a diferentes trabajos, y mientras sus taitas eran sometidos a duras jornadas de trabajo forzado y el que se resistiera a este era castigado y aniquilado por los altos mandos a cargo de ellos. Cuando un indígena se aporreaba trabajando como es el caso de Andrés que en un descuido se cortó el pie con el hacha, le ponían provisionalmente telarañas y vendas, pero si este empeoraba lo llevaban donde el curandero el cual chupaba la infección del pie junto con sus gusanos, hasta que el paciente se desmayara, luego el brujo preparaba una olla de barro con agua y hierbas las cuales ponía al fuego para calentarlas y después procedía a meter el pie del herido en esta olla, este procedimiento se repetía todos los días hasta que el longo se curara totalmente, peor lo que es inaudito es que los terratenientes los obligaban a trabajar así estuvieran enfermos, claro que le cambiaba la labor hasta que se aliviaran para regresar a su antiguo trabajo, el indígena era rebajado hasta su mínima expresión, el cura cobraba fuertes sumas de dinero para celebrar misas, y para los entierros engañaba a los indios diciéndoles que si no pagaban fuertes sumas de dinero sus seres queridos irían al infierno. Era tal el estado en el que estaba Tomachi que a Andrés y a varios indios les tocó desenterrar un buey que don Alfonso había mandado a sepultar, el cuerpo ya estaba putrefacto pero el hambre de aquellos indígenas con sus guaguas llorando de hambre lo pudo todo, al llevar la mortecina al huasipungo la asaron pero a la esposa de Andrés le cayó mal y murió; Andrés tuvo que robar una vaca para pagar el entierro de su esposa vendiendo aquella vaca a Sangolquí (pueblo vecino), pero corriendo con tal mala suerte que lo cogieron y lo sometieron a fuertes torturas, para que el pueblo tomara escarmiento y no hiciera esto nunca, el tiempo pasaba en esta población y el cura explotaba a los longos cada vez más, en esta ocasión él era el único que tenía buses para comunicarse con los pueblos vecinos, entonces cobraba grandes sumas de dinero por el transporte de mercancía o de indios. El cura y el terrateniente eran una sola voz, lo que ellos dijeran era sagrado y tenía que ser respetado, el que no lo hiciera tendría que pagar con su propia vida. Ya en últimas cuando el pueblo perdía toda esperanza de una buena comida, empezaron a correr los rumores en el pueblo de que por fin iban a llegar los estadounidenses que los salvarían, los longos se preparan con banderas, barren sus calles y se asean un poco para recibir a los que serían su salvación, pero apenas empezaron a pasar los carros de los estadounidenses, se dieron cuenta que estos por el contrario los acabarían; Estos personajes se reunieron con Alfonso Pereira para hacer entrega del territorio, y empezaron a ordenar la limpieza de los huasipungos para que ellos pudieran construir sus casas lujosas, pero lo que ellos no habían predicho era que los runas no estaban dispuestos a abandonar sus huasipungos para probar suerte en la montaña, cuando menos pensaron los indios estaban en rebelión y mataron a cinco hombres de la burguesía, inmediatamente pidieron refuerzos en Quito los soldados que llegaron con sofisticadas armas comenzaron a matar a todos los indios que se rebelaban empezaron a quemar la casa de Andrés Chiliquinga con algunos refugiados entonces los indios empezaron a salir de la casa asfixiados por el humo y entre ellos salió Chiliquinga con su hijo las últimas palabras que se escucharon de él fueron ¡ÑUNCACHIC HUASIPUNGO!;hasta que lo lograron, los pantanos y las calles ya estaban manchados de sangre indígena que algún día les sirvió y que nunca pensaron en defraudarlos, siempre fieles hasta que sus vidas corrieron peligro...

Personajes

Don Alfonso Pereira, considerado un caballero de la alta sociedad de Quito, de mejillas rubicundas y lustrosas.

Doña Blanca Chanique, esposa de Pereira, matrona de las iglesias.

Doña Lolita, hija adolescente de don Alfonso.

Tí o Julio, poderoso tí o de don Alfonso, de gruesa figura, cejas pobladas, cabellera entreacana y ojos de mirar retador. Tiene la costumbre de hablar en plural.

Mr. Chapy, gerente de la explotación de la madera en el Ecuador, es un estadounidense (gringo) de grandes recursos financieros y millonarias conexiones en el extranjero.

Policarpio, el mayordomo de la hacienda Cuchitambo de don Alfonso Pereira.

Andrés Chiliquinga, indio de la hacienda de don Alfonso y personaje principal de la novela, encabeza la resistencia de los indios durante el desalojo de los huasipungos.

Jacinto Quintana, mestizo de apergaminada robustez, teniente político del pueblo, cantinero y capataz. Corrupto y autoritario. Desprecia y maltrata a los indios.

Juana, mestiza. Esposa de Jacinto Quintana, mantiene ocasionales relaciones amorosas con don Alfonso y el cura.

Gabriel Rodríguez, conocido como el "tuerto Rodrí guez", es un mestizo de gruesas y prietas facciones, mirada desafiante en su único ojo, de cinismo alelado y retador al responder o interrogar a la gente humilde.

Andrés Chiliquinga: Es del único indio que vamos a presenciar la evolución de su conciencia, es el indio explotado que se revela ante el poder ideológico-religioso, y el amor de por Cunshi lo hace ir contra las reglas del trabajo obligatorio e infrahumano.

El Cura: Hombre adúltero, es el que por medio de los sermones se encarga de infundir miedo a los indios, aprovechándose de ellos para obtener ganancias económicas.

Cunshi: es la mujer de Chiliquinga es sumisa y es abusada físicamente y sexual, por el terrateniente (Pereira) y hasta por su propio marido.

Figuras Literarias

Las figuras literarias son formas no convencionales de utilizar las palabras, de manera que, aunque se emplean con sus acepciones habituales (aspecto que las diferencia de los tropos), se acompañan de algunas particularidades fónicas, gramaticales o semánticas, que las alejan de ese uso habitual, por lo que terminan por resultar especialmente expresivas. Debido a esto, su uso es característico, aunque en modo alguno exclusivo, de las obras literarias.

De forma coloquial, reciben también el nombre de recursos literarios, recursos estilísticos, recursos retóricos, figuras retóricas, figuras del discurso, etc.

Las figuras, junto con los tropos, constituyen dentro del ámbito de la Retórica, uno de los formantes básicos del ornatus retórico, el constituyente principal de la elocutio.

Las figuras literarias se dividen en dos grandes grupos: las figuras de dicción y las figuras de pensamiento

Figuras de dicción
Las figuras de dicción afectan primordialmente a la forma de las palabras, aunque en ocasiones inciden también sobre el significado. Se distinguen cuatro categorías: figuras de transformación, figuras de repetición, figuras de omisión y figuras de posición.

Figuras de transformación
Las figuras de transformación (o metaplasmos[1] ) consisten en la utilización de formas léxicas que serían, en teoría, incorrectas en la lengua ordinaria. Las más conocidas de estas figuras son las licencias métricas.

Las figuras de transformación son las siguientes: prótesis, epéntesis, parágoge, aféresis, síncopa, apócope, diástole o éctasis, sístole, diéresis, sinéresis, sinalefa, ecthlipsis y metátesis.

Figuras de repetición
Las figuras de repetición consisten en el uso de elementos lingüísticos (fonemas, sílabas, morfemas, frases, oraciones...) que ya habían sido usados en el mismo texto. La repetición no tiene por qué ser necesariamente exacta, por lo que en muchas ocasiones se dan casos de semejanza.

Las figuras de repetición son las siguientes: aliteración, onomatopeya, homeotéleuton, anáfora, epífora, complexio, geminación, anadiplosis, gradación, epanadiplosis, polisíndeton, annominatio (paronomasia, derivatio, figura etimológica, diáfora, políptoton), traductio, equívoco/antanaclasis, paralelismo (isocolon, parison, correlación), quiasmo y commutatio/retruécano.

Figuras de omisión
Las figuras de omisión consisten en la supresión de un elemento lingüístico necesario, en teoría, para la construcción del texto. Su uso tiende a aligerar la expresión.

Las figuras de omisión son las siguientes: asíndeton, elipsis, zeugma, silepsis, reticencia o aposiopesis, braquilogía y paralipsis (también llamada preterición o pretermisión).

Figuras de posición
Las figuras de posición son aquellos procedimientos que se basan en la alteración del orden normal de las partes de la oración.

Las figuras de posición son las siguientes: hipérbaton, anástrofe, tmesis y synchysis/mixtura verborum.

Figuras de pensamiento
Las figuras de pensamiento afectan principalmente al significado de las palabras. Se distinguen las siguientes categorías: figuras de amplificación, figuras de acumulación, figuras lógicas, figuras de definición, figuras oblicuas, figuras de diálogo, figuras dialécticas (o de argumentación) y figuras de ficción.

Figuras de amplificación
Aunque la, en latín, amplificatio, no es tanto un desarrollo más por extenso de una idea sino más bien su realce (por un uso especial de la entonación, por ejemplo), en la práctica las figuras de amplificación incluyen técnicas de alargamiento de los contenidos de un texto.

Las figuras de amplificación son las siguientes: expolitio, interpretatio, paráfrasis, isodinamia, digresión y epifonema.

Figuras de acumulación
Las figuras de acumulación son procedimientos que buscan la adición de elementos complementarios a las ideas expuestas.

Las figuras de acumulación son las siguientes: enumeración, distributio, epífrasis y epíteto.

Figuras lógicas
Las figuras lógicas son procedimientos que tienen que ver con las relaciones lógicas entre las ideas dentro de un texto; de forma especial, se considera la relación de contradicción o antinomia, por lo que la figura lógica por antonomasia es la antítesis. Como variantes de esta, se encuentran la cohabitación, la paradoja y el oxímoron.

Figuras de definición
Las figuras de definición (y descripción) se utilizan para reflejar lingüísticamente la esencia o apariencia de los temas tratados (personas, objetos, conceptos...).

Las figuras de definición y descripción son las siguientes: definitio, prosopografía, etopeya, pragmatografía, topografía, cronografía y evidentia / demonstratio.

Figuras oblicuas
Las figuras oblicuas designan de forma indirecta una realidad utilizando las palabras en sentido apropiado. Constituyen la frontera con los tropos.

Las figuras oblicuas son las siguientes: perífrasis o circunloquio, lítotes o atenuación, y preterición.

Figuras de diálogo o figuras patéticas
Las figuras de diálogo son las propias del estilo directo, pues subrayan el carácter comunicativo del discurso. Se denominan también figuras patéticas pues pretenden incidir afectivamente en el destinatario.

Las figuras de diálogo son las siguientes: apóstrofe / invocación, exclamación, interrogación retórica, optación y deprecación.

Figuras dialécticas
Las figuras dialécticas o de argumentación son las propias de los debates dialécticos (la disputatio, en latín); se trata de técnicas argumentativas.

Las figuras dialécticas son las siguientes: concessio, correctio, dubitatio, communicatio, conciliatio y distinctio / paradiástole; pueden, además, incluirse aquí las llamadas probationes argumentativas, o pruebas expuestas por el orador para defender su argumentación: simile, argumentum y sententia.

Figuras de ficción
Las figuras de ficción permiten presentar como reales situaciones imaginarias.

Las figuras de ficción son las siguientes: personificación / prosopopeya, sermocinatio / idolopeya y subiectio / percontatio.

Caracteristicas del Realismo Magico

Personajes
Los personajes presentes en las obras de esta corriente suelen tener viajes, no solo de tipo físico, como los que sufren los personajes de las obras criollistas, por dar un ejemplo, sino que éstos cambian de espacios y tiempos desde sus pensamientos y su estado onírico.

Tiempo
Encontramos 4 posturas:

Tiempo cronológico: Las acciones siguen el curso lógico del tiempo.
Ruptura de planos temporales: mezcla de tiempo presente con tiempo pasado (regresiones) y tiempo futuro (adelantos).(La noche boca arriba de Julio Cortazar)
Tiempo estático: El tiempo cronológico se detiene, es como si no trascendiera.
Tiempo invertido: Es el más contradictorio: considerar la noche día cuando leemos: "Era el amanecer", "Se hizo la noche", entre otras.

" Memoria De Mis Putas Tristes"

Cuando cumplió los 90 años se regalo una noche de amor loca con una adolescente virgen y la persona que le ayudaría a cumplir su meta era Rosa Cabarcas la dueña de una casa de prostitucion la cual ella administraba, recogía a las muchachas en el mercado para poder continuar con su negocio. Ella lo logro, el recuerda todo lo que había hecho en su vida, durante los primeros cuarenta años y su trabajo en el periódico la paz, también sobre su sexualidad y desde la edad de su primera relación sexual. Su costumbre era pagarle a las mujeres para que estuvieran con el. En total eran 514 mujeres que habían estado con el los primeros cincuenta años, luego lo olvido. Tuvo sexo a la fuerza con Damiana su empleada y ella se sintió lastimada por que estaba enamorada de el. Tuvo su cita con la niña de 14 años, estaba en la cama desnuda ya que Rosa le

dio un bebedizo Y el se acostó al lado de ella pero no paso nada.

Por error entro un día a la habitación de Ximena Ortiz y ella estaba desnuda, desde ahí empezaron los rumores acerca sobre una “supuesta relación de noviazgo” entre ambos. Tanto lo murmuraban hasta que se convirtió en realidad con planes de matrimonio que nunca ocurrieron por que ella se fue el día anterior para el extranjero y lo dejo. Sus notas dominicales en el diario de la paz se tornaron más difíciles por la modernización, aunque su personal le realizo una celebración.

Luego volvió con Delgadina estuvo con ella, al otro día en la noche le llevo muchas cosas para decorar su habitación, sus notas del periódico pasaron a ser muy románticas. Cuando cumplió 15 años Delgadina el le dio una bicicleta, cumplía el 5 de diciembre y fue la ultima vez que la vio en navidad.

Le empezó a leer diversidad de cuentos. El gato que le habían regalado de lo viejo estaba agresivo y lo querían matar pero no lograron su cometido. B.M.J fue asesinado en la casa de Rosa y le toco que huir con todas las que allí Vivian hacia Cartagena y a el le avisaron. Cuando sabía que habían vuelto fue a la fábrica de botones donde trabajaba delgadina de día pero no se acordaba de ella, cuando la encontró en la casa de Cabarcas le grito Puta se enfureció por el tiempo que no la había visto.


2.-CARACTERÍSTICAS DE LOS PERSONAJES.

PERSONAJES PRINCIPALES.


-Anciano: es la persona de quien se enamora por primera vez de una niña de 14 años.

-Delgadina: una joven virgen de 14 años,de quien se enamora perdidamente el anciano

-Rosa Cabarcas: vieja amiga y vieja prostituta, del anciano.


PERSONAJES SECUNDARIOS

-Florina de Dios Cargamentos

-Damiana

-Sacramento Montiel

-Negra Eufemia

-Ximena Ortiz

-Jerónimo

-Ortega

-Pedro Biava

-Marco tulio

-Director
Gabriel García Márquez (1928- )
Escritor, periodista y premio Nobel colombiano, considerado una de las figuras más representativas de la narrativa del siglo XX.
Nacido en Aracataca (departamento de Magdalena), muy pronto su familia abandonó esta población atlántica para trasladarse a Bogotá. Allí se formó inicialmente en el terreno del periodismo, aunque también estudió derecho. A mediados de la década de 1940 comenzó a publicar en varios periódicos sus primeros artículos, cuentos y crónicas de cine; en 1946 trabajó como redactor de El Universal, periódico de Cartagena de Indias; entre 1948 y 1952, en El Heraldo de Barranquilla, y a partir de 1952, en El Espectador de Bogotá. Entre 1959 y 1961 fue representante de la agencia cubana de noticias La Prensa en Bogotá, La Habana y Nueva York. Debido a sus ideas políticas, se enfrentó con el dictador Laureano Gómez y con su sucesor, el general Gustavo Rojas Pinilla, y hubo de pasar las décadas de 1960 y 1970 en un exilio voluntario en México y España.

El compromiso político de García Márquez está integrado en su obra y se originó en el marco histórico de la Colombia del Bogotazo y todo el periodo de violencia que le siguió. Como otros escritores del boom de la Literatura latinoamericana, defendió la Revolución Cubana, pero, a diferencia de muchos de ellos, continúa apoyando a Fidel Castro y mantiene polémicas en la prensa y en encuentros con otros escritores sobre la actual situación de ese país, especialmente en lo que respecta a los derechos humanos.

En 1986, ya premio Nobel, y precisamente por la repercusión internacional que tiene cualquiera de sus actividades, promovió la fundación de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (Cuba) junto con el cineasta argentino Fernando Birri, participando en varios guiones cinematográficos, tanto de obras propias como en colaboración con otros escritores. Esta escuela, que impulsa la formación de realizadores del llamado Tercer Mundo, forma parte de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, que también impulsó y de la cual es presidente.
Sus primeras novelas reflejan el ambiente de violencia e intolerancia que Colombia vivía en el momento en que las escribió: La hojarasca (1955), El coronel no tiene quien le escriba (1961) y Los funerales de la Mamá Grande (1962). En estas obras ya se percibe una evolución estilística que va desde la prosa barroca y elaborada de La hojarasca y de algunos de los cuentos de Los funerales de la Mamá Grande, hasta el laconismo y la frase desnuda —al estilo de Graham Greene o de Hemingway— de otros relatos del mismo libro y de El coronel no tiene quien le escriba, una dramática historia en la que ya aparecen algunos de los personajes que intervendrán en su obra más conocida: Cien años de soledad.

Cien años de soledad (1967), escrita durante su exilio en México, narra en tono épico la historia de Macondo, pueblo que acaba sepultado y destruido por las guerras y el progreso, y la de sus fundadores, la familia Buendía, a lo largo de cien años. El nombre de Macondo era el de una hacienda próxima a Aracataca, que García Márquez convirtió en uno de los referentes geográficos literarios más inolvidables, como el escritor estadounidense Faulkner había hecho con su condado de Yoknapatawpha (Mississippi).

Esta novela, que escribió en dieciocho meses, muestra ya el estilo consolidado del autor, en el que están presentes sus mundos y obsesiones, y que, con pequeños matices, constituye el núcleo principal de toda su obra. Al parecer, el mundo mágico de García Márquez proviene de las leyendas y relatos fantásticos que leyó en su infancia y que le permitieron desarrollar una imaginación desbordada cargada de imágenes obsesivas. Por otro lado, su formación literaria le llevó a escribir historias lineales (con principio y final secuencial) sobre situaciones comprensibles y reales, y personajes identificables, situando como fondo la historia de Colombia y la denuncia de la injusticia social, es decir, el mundo real. De la combinación de estos dos mundos surge el realismo mágico, término que aunque no agrade a muchos autores y críticos, sirve perfectamente para explicar este género literario.

Otras obras narrativas son: El otoño del patriarca (1975), en torno al poder y la corrupción política; Crónica de una muerte anunciada (1981), historia de un asesinato cometido en una pequeña ciudad latinoamericana; El amor en los tiempos del cólera (1985), historia de amor que sigue las pautas clásicas del género pero con un trasfondo de sabia pasión, y El general en su laberinto (1989), narración ficticia de los últimos días de vida de Simón Bolívar, enfermo y despojado de su poder. García Márquez también es autor de los libros de cuentos La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1972) y Doce cuentos peregrinos (1992).

Ha recibido numerosos premios, como el Rómulo Gallegos en 1973 y el Nobel de Literatura en 1982. Después de obtener este galardón fue formalmente invitado por el gobierno colombiano a regresar a su país, donde ejerció de intermediario entre aquel y la guerrilla. García Márquez ha despertado admiración en numerosos países por la personalísima mezcla de realidad y fantasía de sus textos periodísticos, como en Noticia de un secuestro (1996), un reportaje novelado sobre el narcoterrorismo colombiano. En 1998 publicó La bendita manía de contar y su autobiografía Gabriel García Márquez, y decidió comprar la mitad de las acciones de la revista colombiana Cambio para poder hacer realidad sus ideas sobre el periodismo. En 2002 vio la luz la primera parte de sus memorias, Vivir para contarla, cuyas páginas repasan sus años de infancia y juventud, desde los recuerdos de su Aracataca natal hasta 1955. En 2004 retomó el género novelístico con la publicación de Memoria de mis putas tristes, una novela que narra la relación amorosa entre un anciano de 90 años y una adolescente.

Durante 2007, García Márquez fue objeto de diversos homenajes al confluir en este año distintos e importantes aniversarios, como son la celebración del 80 cumpleaños del autor, los 60 años de la publicación de su primer cuento (La tercera resignación), los 25 años de su Premio Nobel y los 40 de la publicación de Cien años de soledad. Durante el IV Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en Cartagena de Indias en marzo de ese año, se presentó una edición popular de esta novela, su obra más universal, editada por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española. Con un texto revisado y fijado meticulosamente por el propio autor, esta edición cuenta, además, con diversos estudios críticos a cargo de escritores como Álvaro Mutis, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Claudio Guillén y Sergio Ramírez, entre otros.
Categoría gramatical.
se denomina así en la gramática tradicional a la modificación que las palabras variables de la oración presentan en su forma para expresar diferentes funciones gramaticales.

En latín y en griego, este término hacía alusión a la desviación de la forma flexionada en relación con el nominativo (flexión nominal) o el infinitivo (flexión verbal).

La flexión nominal del español tiene como categorías gramaticales el género (masculino, femenino y neutro) y el número (singular y plural); en los pronombres personales quedan todavía algunos restos de los casos de la declinación latina. En la flexión verbal: el modo (indicativo, subjuntivo e imperativo), el tiempo (presente, pretérito y futuro), el número (singular y plural) y la persona (primera, segunda y tercera).

Algunas lenguas, como el latín o el griego, en la flexión nominal, además de género y número tienen caso; en español, éste no se ha mantenido, excepto en los restos aludidos del pronombre personal. En la flexión verbal de las lenguas citadas anteriormente (latín y griego) existe otra categoría gramatical más: la voz, categoría que se expresa mediante desinencias específicas para indicar las voces activa y pasiva; el castellano no tiene morfemas especiales que opongan activa y pasiva, sino que forma esta última con el verbo ser más el participio del verbo que se conjuga; la voz no se expresa por medios morfológicos, sino sintácticos.

La categoría gramatical puede afectar a la estructura de la palabra, si cambia la forma del vocablo (en los pronombres personales); al modo de expresión, al utilizar preposiciones según los casos; o al significado.
Realismo mágico. género de ficción cultivado principalmente por los novelistas iberoamericanos durante la segunda mitad del siglo XX. El término fue acuñado al parecer por el novelista cubano Alejo Carpentier al formular la siguiente pregunta: '¿Qué es la historia de América Latina sino una crónica de lo maravilloso en lo real?'. Lo hizo en el prólogo a su novela El reino de este mundo, publicada en 1949. Posteriormente Alistair Reíd lo introdujo en el vocabulario de la crítica.
El venezolano Arturo Uslar Pietri empleó exactamente el término 'realismo mágico' en 1948, aplicado a la literatura hispanoamericana. El realismo mágico, como gran parte de la literatura de la segunda mitad de siglo, es esencialmente ecléctico.
Funde la realidad narrativa con elementos fantásticos y fabulosos, no tanto para reconciliarlos como para exagerar su aparente discordancia. El reto que esto supone para la noción común de la 'realidad' lleva implícito un cuestionamiento de la 'verdad' que a su vez puede socavar de manera deliberada el texto y las palabras, y en ocasiones la autoridad de la propia novela.
Estas tendencias se encuentran ya presentes en primeros novelistas, seminovelistas y anti novelistas como François Rabelais y Laurence Sterne; otros precedentes más inmediatos pueden ser las novelas de Vladimir Nabokov Pálido fuego (1962) y El tambor de hojalata (1959) de Gunter Grass. Pero el realismo mágico floreció con esplendor en la literatura latinoamericana de 1960 y 1970, a raíz de las discrepancias surgidas entre cultura de la tecnología y cultura de la superstición, y en un momento en que el auge de las dictaduras políticas convirtió la palabra en una herramienta infinitamente preciada y manipulable.
Al margen del propio Carpentier, que cultivó el realismo mágico en novelas como Los pasos perdidos, los principales autores del género son Miguel Ángel Asturias, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y, sobre todo, Gabriel García Márquez. Las novelas de este último, Cien años de soledad (1967), El otoño del patriarca (1975) y Crónica de una muerte anunciada (1981) siguen siendo las cumbres del género.
Fuera del continente americano el realismo mágico ha influido notablemente en la obra del italiano Ítalo Calvino y del checo Milán Kundera. La tradición inglesa ha tardado más en asimilar el impacto del género, y sin duda no es casual que se deje sentir con mayor intensidad en las novelas de Salman Rushdie Hijos de la medianoche (1981) y Los versos satánicos (1988).